En muchas industrias es fundamental conocer con precisión el caudal de un fluido
para garantizar eficiencia, seguridad y control del proceso. Uno de los métodos
más utilizados —y que sigue vigente por su simplicidad, robustez y bajo costo—
es el uso de placas de orificio para medir caudal.
Una placa de orificio es un dispositivo simple que se coloca dentro de una
tubería y crea una restricción parcial en el paso del fluido. Esta restricción
genera una diferencia de presión entre el punto anterior y posterior a la placa, la
cual puede ser medida por un transmisor y correlacionada con el caudal real del
fluido.
Este principio se basa en la ecuación de Bernoulli y en las relaciones de
presión–velocidad del fluido: cuando el fluido pasa por el orificio, la velocidad
aumenta y la presión disminuye, permitiendo calcular el caudal a partir de esa
diferencia de presión.
A pesar de que existen tecnologías más avanzadas como los medidores
ultrasónicos o magnéticos, las placas de orificio mantienen su relevancia en
aplicaciones donde se requiere una solución confiable, probada, con bajo
mantenimiento y fácil de instalar, especialmente en líneas industriales de gran
diámetro o en operaciones donde la precisión no necesita ser ultra fina pero sí
consistente y robusta.
Otro factor que explica su uso extendido es la normalización y estandarización
de las placas de orificio, lo que permite integrarlas fácilmente con transmisores
de presión y sistemas de control existentes sin necesidad de equipos costosos
adicionales.
En JGL Controls contamos con una amplia gama de placas de orificio y
soluciones de medición de caudal, y podemos orientarte para seleccionar la que
mejor se adapte a tu proceso industrial.
Las placas de orificio: qué son, cómo funcionan y por qué siguen siendo relevantes en medición industrial
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Dec